Carlos Farro comparte su opinión en Diario Gestión sobre el impacto de los topes a las tasas de interés y los desafíos para avanzar hacia una verdadera reinserción financiera.
Para muchas personas, atravesar una dificultad financiera puede significar mucho más que acumular una deuda. También puede cerrarles las puertas del crédito formal durante años, incluso cuando su situación económica ya ha cambiado y cuentan nuevamente con capacidad para asumir responsablemente una obligación.
Frente a esta realidad, Carlos Farro plantea una discusión necesaria: ¿los topes a las tasas de interés realmente favorecen la inclusión financiera o pueden terminar dejando fuera del sistema precisamente a quienes presentan un mayor nivel de riesgo?
El reto de atender perfiles de mayor riesgo
Las entidades financieras evalúan diferentes variables antes de otorgar un crédito. Cuando una persona presenta antecedentes negativos o un perfil de mayor riesgo, atenderla implica asumir condiciones distintas a las de un cliente tradicional.
En este contexto, los límites establecidos sobre las tasas pueden reducir el margen para desarrollar productos dirigidos a estos segmentos. El resultado puede ser que determinadas personas simplemente dejen de ser evaluadas por el sistema financiero formal.
El problema no desaparece: la necesidad de financiamiento continúa existiendo.
Y cuando las alternativas formales se reducen, algunas personas pueden terminar recurriendo a opciones informales, con menos transparencia, menor protección y condiciones potencialmente más perjudiciales.
Una segunda oportunidad también requiere acceso
Hablar de inclusión financiera implica ir más allá de incorporar nuevos usuarios al sistema. También supone crear caminos para quienes estuvieron dentro de él, atravesaron dificultades y hoy buscan recuperar su estabilidad financiera.
Desde esta perspectiva, una verdadera segunda oportunidad financiera requiere modelos capaces de analizar la situación actual de cada persona, comprender su capacidad de pago y establecer condiciones acordes con el riesgo de cada operación.
Eliminar o flexibilizar los topes a las tasas no significa dejar de proteger al consumidor. Por el contrario, el desafío está en construir un mercado en el que exista mayor acceso acompañado de transparencia, evaluación responsable y condiciones claramente informadas.
Reinserción financiera: volver al sistema formal
La reinserción financiera parte de una idea sencilla: un problema financiero del pasado no debería convertirse necesariamente en una exclusión permanente.
Una persona puede haber atravesado dificultades y, posteriormente, recuperar estabilidad laboral, ingresos y capacidad para asumir nuevas obligaciones. Contar con alternativas que permitan evaluar nuevamente estos perfiles puede convertirse en el primer paso para reconstruir su historial crediticio.
Este enfoque está directamente relacionado con el propósito de Enazul, que trabaja para acercar alternativas de financiamiento a trabajadores del sector público que encuentran dificultades para acceder nuevamente al crédito tradicional.
Porque una segunda oportunidad financiera no se limita a obtener un nuevo préstamo. También significa volver progresivamente al sistema formal, recuperar confianza y construir un mejor historial financiero.
Abrir el debate para ampliar las oportunidades
La reflexión de Carlos Farro pone sobre la mesa un debate relevante para el desarrollo del sistema financiero peruano: encontrar el equilibrio entre la protección al consumidor y la necesidad de ampliar el acceso al crédito.
Generar más oportunidades requiere regulación, innovación y modelos de evaluación que permitan atender responsablemente a segmentos que tradicionalmente han permanecido excluidos.
La segunda oportunidad financiera comienza cuando una persona vuelve a tener la posibilidad de ser evaluada.
Esta opinión fue publicada originalmente en Diario Gestión.
Carlos Farro compartió la publicación y un extracto de su columna a través de su perfil de LinkedIn.